Uno de los criterios diagnósticos DSM IV para el mencionado trastorno refiere a “síntomas persistentes de la activación (arousal)”, entre los cuales se encuentra la dificultad en las funciones psíquicas de atención y concentración.
La entrevista clínica y adecuada evaluación de la semiología proporcionarán datos acerca de los signos que den cuenta de alteraciones, las cuales podrán ir desde una ocasional tendencia a la distracción hasta severas dificultades para mantener una conversación o poder dirigir la atención voluntariamente a un tema nuevo, pero en algunas oportunidades la objetivación y cuantificación de los resultados en casos dudosos a la observación clínica tiene un importante valor diagnóstico.
El Test de Toulouse está destinado a la evaluación de estas funciones y su administración dura solo diez minutos; utilizándose un protocolo al que se coloca un carbónico en el reverso para que queden marcados los aciertos, errores y omisiones del examinado.



