sábado 28 de enero de 2012

Pericias Psicológicas En La Inimputabilidad Por Trastornos Mentales Transitorios


El Art. 34 Inc. 1 de nuestro Código Penal establece que: “No son punibles: el que no haya podido en el momento del hecho, ya sea por insuficiencia de sus facultades, por alteraciones morbosas de las mismas o por su estado de inconsciencia, error o ignorancia de hecho no imputable comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones”


Los Trastornos Mentales Transitorios (TMT) pueden constituir un eximente o un atenuante según se trate de un trastorno completo o incompleto, pero deben cumplir con ciertas características entre las cuales se destacan que deben ser desencadenados por una causa inmediata, remitir completamente sin secuelas, y que no debe haber sido buscado por el autor del delito con la finalidad de cometer el ilícito.


Esto último resulta de gran importancia en el sentido de que cuando el trastorno es provocado por una intoxicación alcohólica o por drogas, siempre existe la posibilidad de que el consumo haya sido realizado con el propósito de cometer un delito. Hasta hace algunos años era frecuente la intoxicación por medio de una combinación de alcohol y algunas benzodiacepinas como el flunitrazepam buscando provocar estados psíquicos con una importante obnubilación de la conciencia y una desinhibición comportamental, siendo habitual la amnesia posterior a los trastornos de conducta que podían incluir actos violentos y/o brutales satisfacciones instintivas, siendo conocidos estos efectos por el sujeto involucrado.


Por otro lado, los TMT pueden ser espontáneos como es el caso de los sujetos que presentan trastornos de la personalidad, epilepsias parciales que dan lugar a la emergencia de automatismos, fugas, etc. con la característica de la amnesia consecutiva a los estados crepusculares o confusionales de la conciencia.


En otros casos, determinados episodios traumáticos son susceptibles de producir reacciones anormales como sucede en algunos cuadros de estrés agudo, en los que puede observarse toda la gama clínica que va desde los estados de estupor en los que el sujeto queda paralizado, con las percepciones casi abolidas y el contacto social interrumpido, hasta los estados de agitación o confusión mental con gritos, violencia, carreras sin finalidad, desorientación temporoespacial y un onirismo terrorífico que puede conducir a una tentativa de suicidio o a una serie de actos heteroagresivos de gran impulsividad.


Si bien el espectro de posibilidades que pueden anular la responsabilidad criminal es muy amplio, en todos los casos debe haberse evidenciado en el momento del hecho una profunda perturbación de la conciencia y una suspensión del juicio del autor del delito.


En todos los casos, las pericias psicológicas deberían evaluar la personalidad previa del detenido ya que siempre es posible que ciertos estímulos que pueden parecer intrascendentes hayan tenido un efecto traumático en un sujeto con una estructura de personalidad que se caracterice por una gran rigidez defensiva o por una carencia significativa de recursos para la simbolización.

sábado 7 de enero de 2012

Pericias Psicológicas a Imputados por Abuso Sexual

En las pericias psicológicas realizadas a supuestos abusadores sexuales frecuentemente se pregunta a los profesionales si el examinado "presenta desviación en la esfera de la libido con el fin de corroborar de tal forma, si su aspecto psicológico deviene compatible a la de una persona abusadora", "si presenta perfil compatible con los hechos que se ventilan en la presente causa", "si presenta trastornos en la esfera psicosexual".
Existen muchas clasificaciones y todas establecen variadas clases de abusadores que van desde los impulsivos que muestran una mínima o inexistente planificación hasta los pederastas ritualistas que evidencian un importante nivel de planificación que conduce a montar el escenario en el que puede llevar al acto sus fantasías; o diferentes clases de pedófilos que van desde aquellos que se sienten atraídos por los menores y mantienen sus impulsos en la fantasía hasta aquellos que utilizan recursos de seducción, manipulación, amenazas y/o violencia, como así también aquéllos cuya práctica abusiva puede conducir al homicidio de la víctima con la finalidad de ocultar el acto delictivo.
Aunque no existe un “perfil psicológico” que sea concluyente, los autores coinciden en señalar algunas características tales como una baja autoestima que es compensada por medio del poder y agresión sobre la víctima, disfunciones sexuales con parejas adultas, inseguridad sobre su rendimiento sexual, incapacidad para relacionarse con mujeres adultas, incapacidad para tolerar el stress y baja tolerancia a la frustración,  inestabilidad, inmadurez, personalidad introvertida y solitaria, etc.
Las clasificaciones DSM incluyen a la Pedofilia dentro del grupo de las Parafilias como uno de los Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual, pero ni esto ni los criterios diagnósticos nos dicen mucho que nos sea útil a la hora de responder con fundamento a los puntos de pericia habituales sobre las características del imputado.
De acuerdo a la teoría y gnosología psicoanalíticas hay tres estructuras clínicas que son la Neurosis, Psicosis y Perversión Para el psicoanálisis las estructuras son excluyentes y esto es lo mismo que decir que el diagnóstico va a ir más allá de la fenomenología, ya que no va a limitarse a una suma de signos y síntomas aún cuando éstos sean también considerados al momento de formular y fundamentar un diagnóstico.
Tal vez podamos convenir con los lectores que al hablar de una escena en la que se pone en acto una fantasía que determina una condición erótica particular y distintiva en la elección de la víctima, también estamos hablando de Perversión. La repetición idéntica sobre una serie de víctimas en la que se evidencia una certeza respecto del goce por parte del victimario establece una diferencia con el acto psicótico y con la neurosis.
De acuerdo a ello, obtener en la evaluación del examinado un protocolo Rorschach sin un predominio de C, m, CF, o abundancia de localizaciones S, adecuadas respuestas de M, contenidos H, fenómenos de shock, respuestas de K, etc., o adecuados resultados y proporciones en el Sumario Estructural si la técnica se evalúa por el sistema Exner, orientan hacia un diagnóstico de estructura que resulta incompatible con el de un sujeto que ponga en la escena el acto perverso para el que, conductualmente, debe superar las tres conocidas barreras que implican los inhibidores internos, los inhibidores externos y la resistencia de la víctima.


sábado 10 de septiembre de 2011

Psicopatía - Perversión - Trastorno Antisocial


Lo primero que resulta importante señalar es que estos conceptos no pueden homologarse porque no todo perverso es un psicópata ni presenta un trastorno antisocial, y tampoco todo psicópata es un perverso ni un antisocial.
De la misma manera, también surgen diferencias en el punto de que algunos autores indican que la psicopatía es una enfermedad mental crónica y otros señalan que es un trastorno de la personalidad que no implica de por sí una patología mental; al tiempo que algunos especialistas en Derecho sostienen que un psicópata es siempre imputable mientras que otros afirman que existen casos en los que un psicópata puede resultar inimputable.
Si bien es cierto que la gnosología psiquiátrica clásica distingue neurosis, psicosis y psicopatías y el psicoanálisis discrimina neurosis, psicosis y perversiones esto no significa que pueda establecerse una equivalencia entre estos conceptos tal como suele hacerse como consecuencia de lecturas tan lineales como limitadas.
No puede establecerse una equivalencia, y esto es así porque es preciso tener en cuenta que si bien el psicoanálisis tiene en cuenta una fenomenología, esencialmente se interesa por un diagnóstico de estructura que no se encuentra determinado por signos, síntomas y patrones de conducta como sucede en una evaluación clínica y psicopatológica.
Un comportamiento psicopático podrá ser expresión de una estructura neurótica, psicótica o perversa y esto va a depender del modo de estructuración del psiquismo del sujeto en cuestión, lo cual va a revelarse en los mecanismos de represión, forclusión o renegación como determinantes de la estructura y, específicamente en la perversión, la certeza de goce que exista en relación al objeto.
Freud dijo que el perverso actúa lo que el neurótico reprime porque el Yo del perverso no se opone a la modalidad anormal de satisfacción, y Jacques- Alain Miller señaló que así como en la época freudiana el ideal de la sociedad era el de la neurosis obsesiva, actualmente es el de la perversión; para decirlo en otras palabras el neurótico siempre ha soñado con ser perverso y hoy basta con ver cómo el mundo neurótico admira, valora y premia la manipulación sobre el otro y la falta de reconocimiento de ese otro como un semejante en la vida cotidiana y en el mundo de los reality shows.
La psicopatía se aproxima a la perversión justamente en el punto de que, al no respetar la subjetividad del otro, el efecto que produce es el de hacer emerger la angustia del lado de la víctima, y puede verse que del lado del psicópata hay todo un trabajo para colocar al partenaire neurótico en la experiencia de la angustia. Así, pesar de algunas excepciones, puede decirse que la perversión incluye la categoría psiquiátrica de psicopatía.
Descriptivamente, dos características relevantes en la psicopatía son la ausencia de angustia y culpa genuinas. La culpa que a veces puede parecer advertirse en realidad tiene más que ver con la decepción y no con la culpa del neurótico quien duda en si debe atribuirla al Otro o al Yo; o la certeza psicótica de la propia culpa en la melancolía o del Otro en la paranoia. Pero aun así, en el psicópata no necesariamente tiene que existir un comportamiento antisocial y criminal ya que la ausencia de angustia, temor, la tendencia a la acción y la falta de empatía y de sentimientos de culpabilidad pueden resultar funcionales a la sociedad y convertir a ese sujeto en un héroe o en integrante de una fuerza de elite o en líder de una importante corporación.
Asimismo, entre las perversiones, algunas resultan inofensivas para la sociedad y por lo tanto en nada se parecen a un trastorno antisocial. Tal es el caso del fetichismo, tan representativo de la estructura debido a que puede verse con la mayor claridad el mecanismo de renegación y el mecanismo de constitución del objeto fetiche y la función que cumple.
Otras resultan éticamente cuestionables y en este sentido el psicoanálisis sostiene que la decisión de un analista va a ser la de no dar análisis a un canalla, término con el que Lacan refiere a aquel que cree que sabe lo que es el bien para el otro, el perverso que se ubica en ese lugar de ser el que sabe del goce y, como sabe más que el neurótico, le va a enseñar a gozar.
Perversión, Psicopatía, Trastorno Antisocial de la Personalidad, conceptos que no pueden homologarse pero entre los que muchas veces podemos encontrar, o no, una imbricación que, seguramente, es enriquecedora.
Bibliografía:
UAJFK: Psicopatología I y II, Psicología Clínica I y II, Psicología Profunda I y II.

miércoles 1 de junio de 2011

Psicotécnicos: El Apto Psíquico Para Credencial De Legítimo Usuario De Armas

El Registro Nacional De Armas (Argentina) exige como requisito para la obtención de la Credencial de Legítimo Usuario la realización de un examen físico, un examen psíquico y la instrucción de tiro, ya sea para tenencia, portación o uso de explosivos.
Tal como se señaló en una nota anterior, si bien es improbable que un delincuente se provea de armas por las vías habituales, el caso del llamado “Tirador de Belgrano” da cuenta de cómo una evaluación insuficiente o inadecuada puede resultar en lo que podría denominarse como una “licencia para matar”.
Fue precisamente este caso el que determinó la reglamentación por la cual se establece que la certificación de la aptitud psíquica debe ser otorgada por un profesional de la salud mental y que no basta un examen médico general.
En aquél escrito anterior también señalé que una apropiada evaluación debe incluir los aspectos relacionados con la impulsividad heteroagresiva y por lo tanto la posibilidad de un deficiente control de los impulsos; los signos capaces de revelar la existencia de una patología psicótica; la posibilidad de una ideación suicida; y aquellos signos vinculados con el abuso de sustancias psicoactivas y antecedentes de patologías neurológicas como las epilepsias.
El problema que surge es la forma de implementar esta evaluación, ya que como en todas las actividades lo real guarda una distancia con lo ideal y esto refiere a la misma distancia que puede encontrarse entre lo posible y lo imposible.
Tal vez los lectores coincidirán conmigo en el punto de que no es posible administrar una interminable batería de técnicas de psicodiagnóstico para llegar a una conclusión sobre la aptitud psíquica del sujeto examinado. Y aún cuando esto fuera posible, tampoco sería capaz de proporcionar una certeza perdurable por los cinco años de validez de la credencial de legítimo usuario de armas otorgada por el RENAR.
Una primera respuesta al interrogante sobre cuál es una evaluación posible consiste en que siempre tenemos que tener presente que lo primero que aparece de un sujeto es su presencia en la entrevista y, con ella, todos aquellos elementos que algunas veces se han pasado por alto, tal como probablemente haya sucedido en el caso del “Tirador de Belgrano” mencionado.
El principal y más inmediato instrumento de evaluación es la entrevista y la semiología observable en el curso de la misma, ya que la presentación del sujeto va a poder proporcionar los elementos más importantes y más reveladores de su estado psíquico.
Su vestimenta y cuidado personal, los signos de patologías orgánicas, su discurso, la mímica, la psicomotricidad, la orientación, estado de conciencia, sensopercepción y todas sus funciones psíquicas van a orientar al examinador hacia cualquier cuadro psicopatológico que pueda presentar el examinado.
Así, el discurso podrá revelar un estado de ánimo deprimido o exaltado; algunos temblores podrán dar cuenta de un estado de ansiedad o de un posible abuso de sustancias; las bruscas distracciones y las actitudes de escucha podrán indicar la existencia de alucinaciones que intentan ser disimuladas; los ojos y la mirada van a proporcionar elementos de alto valor semiológico, principalmente las pupilas con signos de midriasis en el consumo de estimulantes del SNC, o los signos de miosis en el consumo de opiáceos, y los signos de enrojecimiento podrán ser un indicio de consumo de marihuana.
En definitiva, la entrevista y la evaluación de la semiología son simultáneas y solidarias, y no son un mecánico interrogatorio con preguntas del estilo de “¿escucha voces?”, sino que implican una atenta observación clínica, a veces con alguna pregunta ingenua y otras veces con alguna pregunta no tan ingenua. Esta evaluación, esta escucha y esta mirada son las que van a proporcionar las más valiosas respuestas sobre quién está ahí, frente a nosotros.

sábado 28 de mayo de 2011

Pedido de Explicaciones – Impugnación – Nulidad de la Pericia Psicológica


Una vez que el perito ha presentado su dictamen en el expediente, de oficio o a petición de parte el juez podrá ordenar que proporcione las explicaciones que considere necesarias.
Si bien el CPCC de la Pcia. De Buenos Aires no considera la posibilidad de impugnación, en el CPN el dictamen puede ser impugnado si el mismo no posee valor probatorio alguno.
La nulidad de la pericia se va a producir cuando, entre otros motivos, el dictamen no contenga una adecuada explicación de las operaciones técnicas realizadas y de los principios científicos en los que se fundan sus conclusiones.
En todos los casos debe tenerse presente que la mera discrepancia resulta insuficiente para hacer caer la fuerza probatoria de un dictamen pericial.
Con gran frecuencia puede verse en los expedientes que, ante un dictamen que resulta desfavorable, las partes formulan observaciones a las pericias y si bien esto es lógico y comprensible en el sentido de que las partes afectadas por tales resultados desean librarse de una prueba capaz de incidir significativamente en el monto de condena; y la buena praxis de los abogados implica defender los intereses de sus clientes, la constante es encontrar observaciones “genéricas” que por lo general revelan la ausencia de un profundo análisis del contenido de la pericia en cuestión.
El resultado es que casi la totalidad de estas observaciones son contestadas con gran facilidad por los peritos, convirtiéndose en un acto de mero trámite que, mientras sea cumplido dentro de los plazos procesales, conducirá a un “téngase presente” y finalmente no se producirá ninguna variación en el monto de indemnización por el rubro al momento de dictarse la sentencia.
Si bien no puede tenerse la certeza de que las observaciones derivadas de un adecuado análisis de la pericia vayan a proporcionar a la parte el resultado deseado, lo cierto es que cuando la formulación de cuestionamientos es efectuada con un apropiado asesoramiento técnico, muchas veces conduce a una modificación de los valores de incapacidad y/o costos de tratamiento, e inclusive puede ser determinante para que se resuelva designar a un nuevo perito.
La elaboración de un pedido de explicaciones constituye una tarea tan técnica como artesanal, muchas veces más compleja que la misma pericia, ya que implica un análisis de todo el proceso por medio del cual el perito designado arribó a sus conclusiones, como así también del diagnóstico, sus fundamentos, las técnicas de psicodiagnóstico que lo respaldan y le proporcionan la debida objetividad, la forma en que esas técnicas fueron administradas y evaluadas, las consideraciones relativas a la gravedad del cuadro clínico y el tratamiento que ha sido indicado, etc.
Cuántas veces a lo largo de los años los psicólogos hemos encontrado pedidos de explicaciones plagados de citas de conocidos textos de conceptos psicológicos de gran circulación en el medio judicial como el de Hernán Daray. La tarea de contestar el traslado de los mismos no representa gran dificultad, a veces casi podemos adivinar cada uno de los cuestionamientos posibles. Pero la psicología, la psicopatología y el psicodiagnóstico son mucho más que eso. Seguramente disponer de todos los recursos puede ser decisivo.

jueves 5 de mayo de 2011

Acerca del Concepto de Emoción Violenta en Psicología Forense



Si bien nuestro Código Penal no considera la imputabilidad disminuida, el concepto de Emoción Violenta refiere a una figura jurídica que constituye un atenuante. Cuando la emoción llega a alterar el equilibrio psíquico y la conducta debe calificarse como violenta, ya que el episodio afectivo da lugar a una respuesta psicomotora producto de una inhibición de las funciones psíquicas superiores.

Las alteraciones que se evidencian resultan insuficientes para determinar un estado de inconsciencia que conduciría a establecer la inimputabilidad del sujeto por un trastorno mental transitorio como podría suceder en el caso de intoxicaciones endógenas o exógenas; reacciones anormales que pueden originar síndromes  confusionales determinados por la existencia de trastornos de la personalidad previos; los automatismos propios de epilepsias parciales que, en lugar de generalizarse produciendo una crisis análoga a la de gran mal, dan lugar a la aparición de equivalentes que pueden incluir estados crepusculares y confusionales y automatismos de larga duración y una amnesia consecutiva originada en el eclipse de conciencia, etc.

A pesar de ello, el indicador más evidente del acceso emotivo es el déficit en la fijación o en la evocación de los recuerdos que constituye una dismnesia respecto del hecho y que se manifiesta generalmente en la ausencia del registro del modo en que se produjo el mismo, pudiendo el sujeto evocar únicamente los momentos previos y aquellos posteriores al desenlace.

En este sentido, la evaluación del imputado también debe considerar que existe la posibilidad de que el sujeto tienda a rellenar las lagunas mnésicas para encontrar una explicación a lo que se le presenta sin palabras y sin imagen, aún cuando en algunos casos su narración de los acontecimientos de la impresión de que la comisión del delito se ha producido en un estado de plena lucidez, completa claridad de la conciencia y conservación del juicio crítico sobre el acto realizado.

Lejos de poder considerar en esta nota la totalidad de las variables que refieren a la evaluación psicológica del estado mental del imputado, resulta importante mencionar que si bien la figura de la emoción violenta exige un desencadenante, una irrupción de un estímulo que implica una lesión de bienes morales o materiales, este estímulo es siempre relativo ya que el efecto va a depender del disvalor que el sujeto le atribuya como consecuencia de su historia personal y no por un significado intrínseco.

De la misma manera, también deberán evaluarse la estructura y características de la personalidad previa del sujeto en cuestión, ya que aún cuando lo más frecuente es una respuesta inmediata, pueden producirse reacciones diferidas en los casos en que los escasos recursos simbólicos impiden la derivación y elaboración psíquica de un acontecimiento determinado, quedando el psiquismo en una inercia que termina quebrándose por la vía de la acción explosiva, sin que por ello se deba establecer que el tiempo transcurrido haya implicado la premeditación del ilícito.
 

jueves 3 de marzo de 2011

¿Por Qué El Delirio?

El delirio es una “…perturbación del contenido del pensamiento, producto de un juicio desviado y tendencioso, que elabora una trama más o menos compleja, más o menos verosímil o absurda, pero siempre patológicamente errónea, y de cuya realidad el enfermo tiene una completa certeza y se mantiene irreductible en sus convicciones.”

Respecto del juicio puede señalarse que cumple su función por medio de dos etapas. La primera etapa de elaboración se realiza a través de la relación e identificación y la segunda etapa crítica se cumple por medio de la comparación y valoración.

Respecto del error patológico lo que puede decirse es que el mismo se diferencia del error normal en que es irreductible, no es alcanzado por la experiencia, ni por la demostración, ni por la persuasión.
Este error patológico se deriva de la falla de la función judicativa que se evidencia en el sujeto delirante por una comparación y valoración desviadas.

Estos conceptos, si bien tienen una gran importancia en el momento de determinar acerca de la existencia de una ideación delirante, y junto con otros conceptos vinculados con el grado de sistematización del delirio, su argumento y mecanismo de formación predominante, etc. pueden también orientar hacia un diagnóstico, no deja de tener importancia poder llegar a saber algo sobre el por qué de su contenido y argumento, aún cuando esto constituya únicamente una inquietud del examinador, y hasta pueda ser irrelevante respecto de las conclusiones periciales relativas al estado mental del imputado en el momento de los hechos que motivaron su detención.

Construcciones en Psicoanálisis (1937) es uno de los textos en los que Freud sostiene que el delirio debe su poder de convicción a un elemento de la verdad histórica que se viene a insertar en el lugar de una realidad rechazada. El delirio viene a llenar este vacío y en este sentido Lacan dirá que el delirio es una metáfora suplente. Freud dice que debe su poder al elemento de verdad histórica que han traído del pasado primigenio, de lo anterior a la represión primaria. El delirio, por un lado en el lugar de una realidad rechazada y, al mismo tiempo, dando cuenta de esa verdad primigenia.

De aquí partirá el trabajo de poder relacionar la temática delirante con la historia y llegar a saber algo acerca de la manera en que determinados acontecimientos y relaciones condujeron a la enfermedad actual y así, tal vez, poder encontrar en algún caso una explicación que traspase la frontera del diagnóstico y nos acerque a un por qué.

miércoles 2 de febrero de 2011

La Determinación Del Daño Psíquico En Juicios Por Mala Praxis Médica

En los juicios por responsabilidad profesional muchas veces puede verse que la víctima ha resultado afectada psíquicamente de una manera significativa. Aún cuando el trastorno sea evidente y difícil de cuestionar, la determinación del daño y la fundamentación de las conclusiones del dictamen pericial tiene algunas particularidades que deberían tenerse en cuenta a lo largo de todo el proceso de evaluación.

Muchas veces nos encontramos con puntos de pericia elaborados con el asesoramiento de profesionales médicos, psiquiatras y psicólogos en las contestaciones a la demanda por parte de las obras sociales, clínicas y aseguradoras involucradas. Sabemos que llegado el momento de los pedidos de explicaciones, y a pesar de los breves tiempos procesales con que cuentan las partes para hacerlo, los cuestionamientos aparecerán desde todas ellas con la intención de desvirtuar tanto el desarrollo como las conclusiones periciales. De la misma manera que en la elaboración de los puntos de pericia, las preguntas y objeciones van a ser planteadas con un asesoramiento especializado que no es frecuente encontrar en otras causas.

Por estos motivos, ya sea que se trate de un preinforme o de un dictamen pericial, el psicólogo debería tener presentes estas particularidades desde el inicio de su tarea, sin perder de vista el contexto en el que se encuentra desarrollando el trabajo que le fue encomendado, y así poder sostener una verdad que será cuestionada. Y a veces con insólitos recursos.

Como siempre, en cada caso particular y dependiendo del trastorno existente, la elección de las técnicas de psicodiagnóstico va a ser un factor de importancia para fundamentar los resultados de la evaluación clínica y otorgarle a las conclusiones una consistencia que resista a los posibles artilugios que se utilizarán como sustento de los cuestionamientos.

Por obvias razones no sería una buena idea realizar un detalle del espectro de técnicas disponible, pero seguramente el lector podrá representarse la imagen de un proceso psicodiagnóstico en el que se haya incluido la administración de instrumentos diagnósticos inhabituales junto a los que se encuentran en todas las peritaciones.

Poder salirse de la estructura de una batería standard, incluir aspectos psicométricos, fundamentar las conclusiones diagnósticas en un proceso que evidencie una adecuada coherencia intertest, plantea especiales dificultades en el momento de elaborar objeciones a un dictamen y juega a favor de una verdad sobre la realidad de una víctima.

lunes 8 de noviembre de 2010

Última Entrevista a Sigmund Freud: "El Valor De La Vida" - Por George Viereck

Entrevista al Dr. Sigmund Freud
"El valor de la vida"
1926
Esta entrevista fue concedida al periodista George Sylvester Viereck en 1926 en la casa de Sigmund Freud en los Alpes suizos.
Se creía perdida pero en realidad se encontró que había sido publicada en el volumen de "Psychoanalysis and the Fut", en New York en 1957. 

Quien habla es el profesor Sigmund Freud, el gran explorador del alma. El escenario de nuestra conversación fue en su casa de verano en Semmering, una montaña de los Alpes austríacos. Yo había visto el país del psicoanálisis por última vez en su modesta casa de la capital austríaca. Los pocos años transcurridos entre mi última visita y la actual, multiplicaron las arrugas de su frente. Intensificaron la palidez de sabio. Su rostro estaba tenso, como si sintiese dolor. Su mente estaba alerta, su espíritu firme, su cortesía impecable como siempre, pero un ligero impedimento en su habla me perturbó. Parece que un tumor maligno en el maxilar superior tuvo que ser operado. Desde entonces Freud usa una prótesis, lo cual es una constante irritación para él.
S. Freud: Detesto mi maxilar mecánico, porque la lucha con este aparato me consume mucha energía preciosa. Pero prefiero esto a no tener ningún maxilar. Aún así prefiero la existencia a la extinción. Tal vez los dioses sean gentiles con nosotros, tornándonos la vida más desagradable a medida que envejecemos. Por fin, la muerte nos parece menos intolerable que los fardos que cargamos.

(Freud se rehúsa a admitir que el destino le reserva algo especial).

S. Freud: ¿Por qué (dice calmamente) debería yo esperar un tratamiento especial? La vejez, con sus arrugas, llega para todos. Yo no me revelo contra el orden universal. Finalmente, después de setenta años, tuve lo bastante para comer. Aprecié muchas cosas -en compañía de mi mujer, mis hijos- el calor del sol. Observé las plantas que crecen en primavera. De vez en cuando tuve una mano amiga para apretar. En otra ocasión encontré un ser humano que casi me comprendió. ¿Qué más puedo querer?

George Sylvester Viereck: El señor tiene una fama. Su obra prima influye en la literatura de cada país. Los hombres miran la vida y a sí mismos con otros ojos, por causa de este señor. Recientemente, en el septuagésimo aniversario, el mundo se unió para homenajearlo, con excepción de su propia universidad.

S. Freud: Si la Universidad de Viena me demostrase reconocimiento, me sentiría incómodo. No hay razón en aceptarme a mi o a mi obra porque tengo setenta años. Yo no atribuyo importancia insensata a los decimales. La fama llega cuando morimos y, francamente, lo que ven después no me interesa. No aspiro a la gloria póstuma. Mi virtud no es la modestia.

George Sylvester Viereck: ¿No significa nada el hecho de que su nombre va a perdurar?

S. Freud: Absolutamente nada, es lo mismo que perdure o que nada sea cierto. Estoy más bien preocupado por el destino de mis hijos. Espero que sus vidas no sean difíciles. No puedo ayudarlos mucho. La guerra prácticamente liquidó mis posesiones, lo que había adquirido durante mi vida. Pero me puedo dar por satisfecho. El trabajo es mi fortuna.

(Estábamos subiendo y descendiendo una pequeña elevación de tierra en el jardín de su casa. Freud acarició tiernamente un arbusto que florecía)

S. Freud: Estoy mucho más interesado en este capullo de lo que me pueda acontecer después de estar muerto.

George Sylvester Viereck: ¿Entonces, el señor es, al final, un profundo pesimista?

S. Freud: No, no lo soy. No permito que ninguna reflexión filosófica complique mi fluidez con las cosas simples de la vida.

George Sylvester Viereck: ¿Usted cree en la persistencia de la personalidad después de la muerte, de la forma que sea?

S. Freud: No pienso en eso. Todo lo que vive perece. ¿Por qué debería el hombre constituir una excepción?

George Sylvester Viereck: ¿Le gustaría retornar en alguna forma, ser rescatado del polvo? ¿Usted no tiene, en otras palabras, deseo de inmortalidad?

S. Freud: Sinceramente no. Si la gente reconoce los motivos egoístas detrás de la conducta humana, no tengo el más mínimo deseo de retornar a la vida; moviéndose en un círculo, sería siempre la misma. Más allá de eso, si el eterno retorno de las cosas, para usar la expresión de Nietzsche, nos dotase nuevamente de nuestra carnalidad y lo que involucra, ¿para qué serviría sin memoria? No habría vínculo entre entre el pasado y el futuro. Por lo que me toca, estoy perfectamente satisfecho en saber que el eterno aborrecimiento de vivir finalmente pasará. Nuestra vida es necesariamente una serie de compromisos, una lucha interminable entre el ego y su ambiente. El deseo de prolongar la vida excesivamente me parece absurdo.

George Sylvester Viereck: Bernard Shaw sustenta que vivimos muy poco. El encuentra que el hombre puede prolongar la vida si así lo desea, llevando su voluntad a actuar sobre las fuerzas de la evolución. El cree que la humanidad puede recuperar la longevidad de los patriarcas.

S. Freud: Es posible que la muerte en sí no sea una necesidad biológica. Tal vez morimos porque deseamos morir. Así como el amor o el odio por una persona viven en nuestro pecho al mismo tiempo, así también toda la vida conjuga el deseo de la propia destrucción. Del mismo modo como un pequeño elástico tiende a asumir la forma original, así también toda materia viva, consciente o inconscientemente, busca readquirir la completa, la absoluta inercia de la existencia inorgánica. El impulso de vida o el impulso de muerte habitan lado a lado dentro nuestro. La muerte es la compañera del Amor. Ellos juntos rigen el mundo. Esto es lo que dice mi libro: "Más allá del principio del placer" En el comienzo del psicoanálisis se suponía que el Amor tenía toda la importancia. Ahora sabemos que la Muerte es igualmente importante. Biológicamente, todo ser vivo, no importa cuán intensamente la vida arda dentro de él, ansía el Nirvana, la cesación de la "fiebre llamada vivir". El deseo puede ser encubierto por digresiones, no obstante, el objetivo último de la vida es la propia extinción.



George Sylvester Viereck: Esto es la filosofía de la autodestrucción. Ella justifica el auto-exterminio. Llevaría lógicamente al suicidio universal imaginado por Eduard Von Hartmann.

S. Freud: La humanidad no escoge el suicidio porque la ley de su ser desaprueba la vía directa para su fin. La vida tiene que completar su ciclo de existencia. En todo ser normal, la pulsión de vida es fuerte, lo bastante para contrabalancear la pulsión de muerte, pero en el final, ésta resulta más fuerte. Podemos entretenernos con la fantasía de que la muerte nos llega por nuestra propia voluntad. Sería más posible que no pudiéramos vencer a la muerte porque en realidad ella es un aliado dentro de nosotros. En este sentido (añadió Freud con una sonrisa) puede ser justificado decir que toda muerte es un suicidio disfrazado.

(Estaba haciendo frio en el jardín. Continuamos la conversación en el gabinete. Vi una pila de manuscritos sobre la mesa, con la caligrafía clara de Freud).
George Sylvester Viereck: ¿En qué está trabajando el señor Freud?

S. Freud: Estoy escribiendo una defensa del análisis lego, del psicoanálisis practicado por los legos. Los doctores quieren establecer al análisis ilegal para los no-médicos. La historia, esa vieja plagiadora, se repite después de cada descubrimiento. Los doctores combaten cada nueva verdad en el comienzo. Después procuran monopolizarla.
George Sylvester Viereck: ¿Usted tuvo mucho apoyo de los legos?

S. Freud: Algunos de mis mejores discípulos son legos.

George Sylvester Viereck: ¿El Señor Freud está practicando mucho psicoanálisis?

S. Freud: Ciertamente. En este momento estoy trabajando en un caso muy difícil, intentando desatar conflictos psíquicos de un interesante paciente nuevo. Mi hija también es psicoanalista como usted puede ver...

(En ese momento apareció Miss Anna Freud, acompañada por su paciente, un muchacho de once años de facciones inconfundiblemente anglosajonas)

George Sylvester Viereck: ¿Usted ya se analizó a sí mismo?

S. Freud: Ciertamente. El psicoanalista debe constantemente analizarse a sí mismo. Analizándonos a nosotros mismos, estamos más capacitados para analizar a otros. El psicoanalista es como un chivo expiatorio de los hebreos, los otros descargan sus pecados sobre él. El debe practicar su arte a la perfección para liberarse de los fardos cargados sobre él.

George Sylvester Viereck: Mi impresión es de que el psicoanálisis despierta en todos los que lo practican el espíritu de la caridad cristiana. Nada existe en la vida humana que el psicoanálisis no nos pueda hacer comprender.

S. Freud: Por el contrario (acusó Freud sus facciones asumiendo la severidad de un profeta hebreo), comprender todo no es perdonar todo. El análisis nos enseña apenas lo que podemos soportar, pero también lo que podemos evitar. El análisis nos dice lo que debe ser eliminado. La tolerancia con el mal no es de manera algún corolario del conocimiento.

(Comprendí súbitamente por qué Freud había litigado con sus seguidores que lo habían abandonado, porque él no perdona disentir del recto camino de la ortodoxia psicoanalítica. Su sentido de lo que es recto es herencia de sus ancestros. Una herencia de la que él se enorgullece como se enorgullece de su raza).

S. Freud: Mi lengua es el alemán. Mi cultura, mi realización es alemana. Yo me considero un intelectual alemán, hasta que percibí el crecimiento del preconcepto anti-semita en Alemania y en Austria. Desde entonces prefiero considerarme judío.

(Quedé algo desconcertado con esta observación. Me parecía que el espíritu de Freud debería vivir en las alturas más allá de cualquier preconcepto de razas, que él debería ser inmune a cualquier rencor personal. En tanto no precisamente a su indignación, a su honesta ira, se volvía más atrayente como ser humano. ¡Aquiles sería intolerable si no fuese por su talón!)

George Sylvester Viereck: Me pone contento, Herr Profesor, de que también el señor tenga sus complejos, de que también el señor Freud demuestre que es un mortal!

S. Freud: Nuestros complejos son la fuente de nuestra debilidad; pero con frecuencia, son también la fuente de nuestra fuerza.

George Sylvester Viereck: Imagino, observo, ¡cuáles serían mis complejos!

S. Freud: Un análisis serio dura más o menos un año. Puede durar igualmente dos o tres años. Usted está dedicando muchos años de su vida la "caza de los leones". Usted procuró siempre a las personas destacadas de su generación: Roosevelt, El Emperador, Hindenburgh, Briand, Foch, Joffre, Georg Bernard Shaw...

George Sylvester Viereck: Es parte de mi trabajo.

S. Freud: Pero también es su preferencia. El gran hombre es un símbolo. Su búsqueda es la búsqueda de su corazón. Usted también está procurando al gran hombre para tomar el lugar de su padre. Es parte del complejo del padre.

(Negué vehementemente la afirmación de Freud. Mientras tanto, reflexionando sobre eso, me parece que puede haber una verdad, no sospechada por mí, en su sugestión casual. Puede ser lo mismo que el impulso que me llevó a él)

George Sylvester Viereck: Me gustaría, observé después de un momento, poder quedarme aquí lo bastante para vislumbrar mi corazón a través de sus ojos. ¡Tal vez, como la Medusa, yo muriese de pavor al ver mi propia imagen! Aún cuando no confío en estar muy informado sobre psicoanálisis, frecuentemente anticiparía o tentaría anticipar sus intenciones.

S. Freud: La inteligencia en un paciente no es un impedimento. Por el contrario, muchas veces facilita el trabajo.

(En este punto el maestro del psicoanálisis difiere bastante de sus seguidores, que no gustan mucho de la seguridad del paciente que tienen bajo su supervisión)

George Sylvester Viereck: A veces imagino si no seríamos más felices si supiésemos menos de los procesos que dan forma a nuestros pensamientos y emociones. El psicoanálisis le roba a la vida su último encanto, al relacionar cada sentimiento a su original grupo de complejos. No nos volvemos más alegres descubriendo que todos abrigamos al criminal o al animal.

S. Freud: ¿Qué objeción puede haber contra los animales? Yo prefiero la compañía de los animales a la compañía humana.

George Sylvester Viereck: ¿Por qué?

S. Freud: Porque son más simples. No sufren de una personalidad dividida, de la desintegración del ego, que resulta de la tentativa del hombre de adaptarse a los patrones de civilización demasiado elevados para su mecanismo intelectual y psíquico. El salvaje, como el animal es cruel, pero no tiene la maldad del hombre civilizado. La maldad es la venganza del hombre contra la sociedad, por las restricciones que ella impone. Las más desagradables características del hombre son generadas por ese ajuste precario a una civilización complicada. Es el resultado del conflicto entre nuestros instintos y nuestra cultura. Mucho más desagradables que las emociones simples y directas de un perro, al mover su cola, o al ladrar expresando su displacer. Las emociones del perro (añadió Freud pensativamente), nos recuerdan a los héroes de la antigüedad. Tal vez sea esa la razón por la que inconscientemente damos a nuestros perros nombres de héroes como Aquiles o Héctor.

George Sylvester Viereck: Mi cachorro es un doberman Pinscher llamado Ájax.

S. Freud: (sonriendo) Me contenta saber que no pueda leer. ¡El sería ciertamente, el miembro menos querido de la casa, si pudiese ladrar sus opiniones sobre los traumas psíquicos y el complejo de Edipo!

George Sylvester Viereck: Aún usted, profesor, sueña la existencia compleja por demás. En tanto me parece que el señor sea en parte responsable por las complejidades de la civilización moderna. Antes que usted inventase el psicoanálisis, no sabíamos que nuestra personalidad es dominada por una hueste beligerante de complejos cuestionables. El psicoanálisis vuelve a la vida como un rompecabezas complicado.

S. Freud: De ninguna manera. El psicoanálisis vuelve a la vida más simple. Adquirimos una nueva síntesis después del análisis. El psicoanálisis reordena el enmarañado de impulsos dispersos, procura enrollarlos en torno a su carretel. O, modificando la metáfora, el psicoanálisis suministra el hilo que conduce a la persona fuera del laberinto de su propio inconciente.

George Sylvester Viereck: Al menos en la superficie, pues la vida humana nunca fue más compleja. Cada día una nueva idea propuesta por usted o por sus discípulos, vuelven un problema de la conducta humana más intrigante y más contradictorio.

S. Freud: El psicoanálisis por lo menos, jamás cierra la puerta a una nueva verdad.

George Sylvester Viereck: Algunos de sus discípulos, más ortodoxos que usted, se apegan a cada pronunciamiento que sale de su boca.

S. Freud: La vida cambia. El psicoanálisis también cambia. Estamos apenas en el comienzo de una nueva ciencia.

George Sylvester Viereck: La estructura científica que usted levanta me parece ser mucho más elaborada. Sus fundamentos -la teoría del "desplazamiento", de la "sexualidad infantil", de los "simbolismos de los sueños", etc.- parecen permanentes.

S. Freud: Yo repito, pues, que estamos apenas en el inicio. Yo apenas soy un iniciador. Conseguí desenterrar monumentos enterrados en los sustratos de la mente. Pero allí donde yo descubrí algunos templos, otros podrán descubrir continentes.

George Sylvester Viereck: ¿Usted siempre pone el énfasis sobre todo en el sexo?

S. Freud: Respondo con las palabras de su propio poeta, Walt Whitman: "Más todo faltaría si faltase el sexo" (Yet all were lacking, if sex were lacking). Mientras tanto, ya le expliqué que ahora pongo el énfasis casi igual en aquello que está "más allá" del placer -la muerte, la negociación de la vida. Este deseo explica por qué algunos hombres aman al dolor -como un paso para el aniquilamiento! Explica por qué los poetas agradecen a:

"Cualesquiera dioses que existan
Que la vida ninguna viva para siempre
Que los muertos jamás se levanten
Y también el río más cansado
Desagüe tranquilo en el mar"




George Sylvester Viereck: Shaw, como usted, no desea vivir para siempre, pero a diferencia de usted, él considera al sexo carente de interés.

S. Freud: (Sonriendo) Shaw no comprende al sexo. El no tiene ni la más remota concepción del amor. No hay un verdadero caso amoroso en ninguna de sus piezas. El hace humoradas del amor de Julio César -tal vez la mayor pasión de la historia. Deliberadamente, tal vez maliciosamente, él despoja a Cleopatra de toda grandeza, relegándola a una simple e insignificante muchacha. La razón para la extraña actitud de Shaw frente al amor, por su negación del móvil de todas las cosas humanas, que emanan de sus piezas el clamor universal, a pesar de su enorme alcance intelectual, es inherente a su psicología. En uno de sus prefacios, él mismo enfatiza el rasgo ascético de su temperamento. Yo puedo estar errado en muchas cosas, pero estoy seguro de que no erré al enfatizar la importancia del instinto sexual. Por ser tan fuerte, choca siempre con las convenciones y salvaguardas de la civilización. La humanidad, en una especie de autodefensa procura su propia importancia. Si usted raspa a un ruso, dice el proverbio, aparece el tártaro sobre la piel. Analice cualquier emoción humana, no importa cuán distante esté de la esfera de la sexualidad, y usted encontrará ese impulso primordial al cual la propia vida debe su perpetuidad.

George Sylvester Viereck: Usted, sin duda, fue bien seguido al transmitir ese punto de vista a los escritores modernos. El psicoanálisis dio nuevas intensidades a la literatura.

S. Freud: También recibí mucho de la literatura y la filosofía. Nietzsche fue uno de los primeros psicoanalistas. Es sorprendente ver hasta qué punto su intuición preanuncia las novedades descubiertas. Ninguno se percató más profundamente de los motivos duales de la conducta humana, y de la insistencia del principio del placer en predominar indefinidamente que él. El Zaratustra dice: "El dolor grita: ¡Va! Pero el placer quiere eternidad Pura, profundamente eternidad". El psicoanálisis puede ser menos discutido en Austria y en Alemania que en los Estados Unidos, su influencia en la literatura es inmensa por lo tanto. Thomas Mann y Hugo Von Hofmannsthak mucho nos deben a nosotros. Schnitzler recorre un sendero que es, en gran medida, paralela a mi propio desarrollo. El expresa poéticamente lo que yo intento comunicar científicamente. Pero el Dr. Schnitzle no es ni siquiera un poeta, es también un científico.

George Sylvester Viereck: Usted no sólo es un científico, también es un poeta. La literatura americana está impregnada de psicoanálisis. Hupert Hughes, Harvrey O'Higgins y otros, son sus intérpretes. Es casi imposible abrir una nueva novela sin encontrar alguna referencia al psicoanálisis. Entre los dramaturgos Eugene O'Neill y Sydney Howard tienen una gran deuda con usted. "The Silver Cord" por ejemplo, es simplemente una dramatización del complejo de Edipo.

S. Freud: Yo sé y entiendo el cumplido que hay en esa afirmación. Pero, tengo cierta desconfianza de mi popularidad en los Estados Unidos. El interés americano por el psicoanálisis no se profundiza. La popularización lo lleva a la aceptación sin que se lo estudie seriamente. Las personas apenas repiten las frases que aprenden en el teatro o en las revistas. Creen comprender algo del psicoanálisis porque juegan con su argot. Yo prefiero la ocupación intensa con el psicoanálisis, tal como ocurre en los centros europeos, aunque Estados Unidos fue el primer país en reconocerme oficialmente.
La Clark University me concedió un diploma honorario cuando yo siempre fui ignorado en Europa. Mientras tanto, Estados Unidos hace pocas contribuciones originales al psicoanálisis.
Los americanos son jugadores inteligentes, raramente pensadores creativos. Los médicos en los Estados Unidos, y ocasionalmente también en Europa, tratan de monopolizar para sí al psicoanálisis. Pero sería un peligro para el psicoanálisis dejarlo exclusivamente en manos de los médicos, pues una formación estrictamente médica es con frecuencia, un impedimento para el psicoanálisis. Es siempre un impedimento cuando ciertas concepciones científicas tradicionales están arraigadas en el cerebro.

¡Freud tiene que decir la verdad a cualquier precio! El no puede obligarse a sí mismo a agradar a Estados Unidos donde están la mayoría de sus seguidores. A pesar de su rudeza, Freud es la urbanidad en persona. El oye pacientemente cada intervención, procurando nunca intimidar al entrevistador. Raro es el visitante que se aleja de su presencia sin un presente, alguna señal de hospitalidad!

Había oscurecido. Era tiempo de tomar el tren de vuelta a la ciudad que una vez cobijara el esplendor imperial de los Habsburgos. Acompañado de su esposa y de su hija, Freud desciende los escalones que lo alejan de su refugio en la montaña a la calle para verme partir. El me pareció cansado y triste al darme el adiós.

"No me haga parecer un pesimista -dice Freud después de un apretón de manos. Yo no tengo desprecio por el mundo.

Expresar desdén por el mundo es apenas otra forma de cortejarlo, de ganar audiencia y aplauso.

¡No, yo no soy un pesimista, en tanto tenga a mis hijos, mi mujer y mis flores!

No soy infeliz, al menos no más infeliz que otros".

George Sylvester Viereck
periodista del "Journal of Psychology"
año 1926 publicada en N.York en 1957

martes 12 de octubre de 2010

13 de Octubre - Día del Psicólogo

En esta fecha se celebra el Día del Psicólogo. Remite al 'Encuentro Nacional de Psicólogos y Estudiantes de Psicología' que se reunió en la Ciudad de Córdoba en el transcurso del 11 al 13 de Octubre de 1974. Dicho evento fue convocado por la COPRA (Confederación de Psicólogos de República Argentina). Delegaciones de todo el país debatieron acerca de una identidad de los psicólogos. En la reunión plenaria final, el día 13, se propuso instituir esa fecha como ‘Día del Psicólogo’ y la moción fue unánimemente aprobada.

La Confederación de Psicólogos desapareció durante los años del gobierno militar que decidió definir a la Psicología como auxiliar de la Psiquiatría. En esa misma época la Asociación Médica Argentina promueve la prohibición de ejercer el psicoanálisis, la Asociación Psicoanalítica Argentina cierra sus puertas a los no-médicos y se inicia el cierre de las carreras de Psicología. La Lic. Beatriz Perossio, entonces presidente de la COPRA termina desaparecida.

Pero ya mucho antes, en la década del '60 y durante el gobierno de Onganía, la psicología había sido categorizada como "ideología exótica" resultando en el cierre de carreras, expulsión de docentes y alumnos, por lo que muchos psicólogos continuaron su formación fuera del ámbito universitario.


Más adelante, en 1977, se decide crear una nueva entidad: así nace la FEPRA (Federación de Psicólogos de la República Argentina) que con algunas modificaciones se mantiene hasta la actualidad.

Recién en 1985 aparecen las leyes 23.277 y 10.306 de ejercicio profesional, aún cuando la licenciatura en psicología existe desde 1958.

viernes 14 de mayo de 2010

La Opción del Test de Zulliger

El Test de Zulliger es una técnica de psicodiagnóstico que surge con la finalidad de obtener, por medio de tres láminas, datos comparables a los proporcionados por el Rorschach en un tiempo mucho menor tanto para la administración como para la evaluación.

Si bien la reducida cantidad de láminas es un factor determinante en menor tiempo que se requiere para llegar a los resultados, es indudable que por medio del Rorschach se obtendrá un protocolo que aportará una mayor amplitud en las conclusiones resultantes del análisis.

A pesar de ello, el Zulliger es una técnica interesante para la fundamentación de los datos obtenidos a partir de la evaluación clínica, ya que por medio del análisis de las respuestas proporcionadas al conjunto de las láminas se podrán describir con un adecuado sustento los aspectos de la personalidad que resulten de relevancia en una peritación psicológica.

Así es que la Lámina I del Zulliger nos proporciona datos que se corresponden con las Láminas I, IV, V, VI y VII del Rorschach. La Lámina II del Zulliger se corresponde con las VIII, IX y X del Rorschach. La Lámina III del Zulliger se corresponde con la II y III del Rorschach.

De esta manera, en los casos en que de acuerdo a los puntos de pericia sobre los que se requiere el dictamen, es necesario describir aspectos relacionados con la dinámica de la personalidad del examinado, puede ser de gran importancia incluir el Zulliger dentro de la batería de técnicas de psicodiagnóstico. Resultados obtenidos por los mismos métodos de clasificación y evaluación que se utilizan en el Rorschach (como el sistema de Klopfer) otorgan una consistencia adicional a las conclusiones y difícilmente puedan intentar ser cuestionados por la contraria sin un asesoramiento especializado.

Nuestra actuación profesional en el ámbito forense requiere la elaboración de una estrategia y una suficiente amplitud para la elección de los recursos que pueden utilizarse en la fundamentación de un dictamen.

En notas anteriores señalé que las causas por responsabilidad profesional (mala praxis) son generalmente aquellas en las que la selección de las técnicas de psicodiagnóstico puede ser un elemento decisivo debido a las particularidades y tecnicismos con los que los intereses de las demandadas y citadas en garantía son defendidos.

lunes 15 de marzo de 2010

Psicoanálisis: ¿Qué lugar en la Psicología Forense y frente al Cognitivismo?

En esta nota me alejo, por un momento, de los temas vinculados con nuestra práctica forense para transcribir una entrevista en la que Jacques-Alain Miller expone con una gran claridad la posición del psicoanálisis frente al cognitivismo.

En nuestra actividad dentro del área de la Psicología Forense utilizamos en forma permanente técnicas psicométricas y proyectivas en la fundamentación de las conclusiones de nuestro dictamen. Pero quienes adherimos a la teoría psicoanalítica no podemos quedarnos solo en el análisis de la semiología, los resultados de las técnicas de psicodiagnóstico, o una enumeración de síntomas, sino que escuchamos a un sujeto.

Escuchar a ese sujeto significa que no prescindimos de la teoría, porque aunque al psicoanálisis no le interesa el diagnóstico del neurótico, psicótico o perverso que podemos cruzarnos en la calle sino que le interesa el diagnóstico que se construye en transferencia, ni le interesa el diagnóstico de síntomas sino el diagnóstico de estructura; y aún cuando para el psicoanálisis no somos sujetos “cartesianos” instalados frente al mundo como un simple escenario en el que todo es un objeto para quienes lo estamos mirando, esto no significa que nos olvidemos de la teoría psicoanalítica y de la metapsicología para saber algo más sobre la realidad psíquica del examinado.

¿Cómo explicar el trauma? ¿Cómo explicar la determinación de sus manifestaciones clínicas sin tener en cuenta el concepto de repetición? ¿Cómo explicar la determinación de un síntoma de etiología psicógena sin considerar el concepto de inconsciente? ¿Cómo explicar que a veces la respuesta a un reactivo del MMPI-2 sea un “depende” que no existe? ¿Cómo explicar que en técnicas como el Rorschach hay apercepción?

Las preguntas posibles son interminables.

El psicoanálisis es la única teoría capaz de arrojar luz sobre los determinantes por los que alguien se constituye como neurótico, psicótico o perverso, yendo más allá de la fenomenología y de la pura descripción.

A continuación la entrevista publicada en el sitio de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

Entrevista a J.A. Miller. por ÉRIC FAVEREAU. Sábado 19 de enero de 2008.

Jacques-Alain Miller. Yerno de Jacques Lacan. Personalidad muy controvertida, director del departamento de psicoanálisis de la universidad Paris-VIII, Jacques-Alain Miller, 63 años, creó en 198 1la Escuela de la causa freudiana. En 1992, fundó la asociación mundial de psicoanálisis. Bajo su autoridad se publican los textos de los seminarios de Jacques Lacan, a cuenta gotas, se lamentan algunos. Es también alguien que polemiza. A la cabeza de la lucha contra la enmienda Accoyer, que quería legislar sobre la psicoterapia, retoma el combate contra los cognitivistas, obsesionados con la evaluación. Organiza en la Mutualité, el 9 y 10 de febrero, un "gran meeting para que viva el psicoanálisis", sobre el tema: ¿qué política de civilización?

Se habla nuevamente de la enmienda Accoyer, que busca enmarcar el uso del título de psicoterapeuta. Provocó la ira de todo el medio analítico. Vuelve pero bajo una forma atenuada. Y usted, vuelve a la guerra…

El asunto de la enmienda está cerrado. No hay ningún contencioso después que Bernard Accoyer renunció a su primer texto, que se arriesgaba a definir las diversas psicoterapias. Su preocupación por regular el uso del título de psicoterapeuta fue escuchado por el medio psi, que, desde hace pronto tres años, es parte interesada en la concertación sobre el decreto de aplicación. Por el contrario, sí, para mí el combate se ha vuelto permanente.

¿Pero qué combate?

Freud diagnosticó hace mucho tiempo un « malestar en la civilización". Estamos mucho más allá: todo el mundo siente que la civilización occidental tiende a volverse francamente invivible. Esto suscita revueltas, una guerra civil, pero que respeta las formas del debate democrático.

¿Ciertamente, pero qué guerra?

Hay una guerra ideológica que opone, por una parte, los cuantificadores, los cognitivistas [1], con su pretensión creciente de regentear la existencia humana en todos sus aspectos, y por otra parte, todos aquellos que no se inclinan ante la cuantificación en todas partes. El fanatismo de la cifra, no es la ciencia, es su mueca. No hace mucho, la administración, era aún burócratas a la Courteline. De ahora en más, la electrónica pone entre las manos de las burocracias occidentales un poder inmenso de almacenamiento y de tratamiento de la información. Se han embriagado con eso, perdieron el sentido común. Las más afectadas son las de la Unión europea, herederas de las monarquías. Van hacia la vigilancia generalizada, de la cuna a la tumba. Aspiran al control social total. Se prometen remodelar al hombre en lo que tiene de más profundo. No se trata ya solo de "gobernar los espíritus", como quería Guizot, ni incluso sugestionarlos con olas de propaganda masiva.

Nuestros amos están tan confundidos por el progreso inusitado de las bio y nanotecnologías que sueñan con manipular en directo el cerebro con implantes y electrodos. Hasta tanto se pueda hacer eso, ¿por qué no poner a punto una humanidad higiénica, desembarazada de una buena vez de lo que Freud llamaba la pulsión de muerte, una especie humana mejorada, transhumana? Quedamos reducidos a decirnos: !por fortuna existe el papa! Pues cuando los débiles mentales tienen el poder, el progreso científico engendra utopías autoritarias que son verdaderos delirios megalomaníacos. Esto fracasará sin remedio, pero hasta tanto produce estragos. No hay que dejar hacer, incluso si los clivajes nuevos que suscita esta desmesura no obedecen ya a la lógica izquierda derecha

¿Pero, en qué concierne al psicoanálisis esos clivajes, que es del orden del dominio privado?

Desde comienzos del siglo XXI, la burocracia decidió que la salud mental de los pueblos formaba parte de sus atribuciones. Invadió los dominios de la escucha, de las terapias por la palabra, se ocupó de remodelarlas del principio al fin. En la práctica, esto quiere decir: atacar al psicoanálisis. Tratar de eliminarlo en provecho de la técnicas de persuasión, las terapias cognitivo comportamentales, que pretenden que sus efectos son cifrables, por lo tanto científicos. Es la impostura del cognitivismo. El cognitivismo, es decir la creencia que el hombre es análogo a una máquina que trata la información.

En esta óptica, se trata de hacerle escupir cifras al alma. Se mide a cuanto más mejor, se cuenta todo y no importa qué; los comportamientos, las casillas marcadas de los cuestionarios, los movimientos del cuerpo, las secreciones, las neuronas, los colores de la resonancia magnética, etc. Sobre estos datos recogidos de este modo, se elucubra, se los homologa a otros tantos procesos mentales que son perfectamente fantasmáticos, se imaginan haber puesto la mano sobre el pensamiento. En resumen, se divaga, pero como está cifrado parece científico. Todo un cúmulo de metáforas infiltró de este modo el discurso corriente, a fuerza de producir y de manejar máquinas, al hombre contemporáneo le gusta imaginarse ser una de ellas.

¿Un ejemplo?

Nos explican que estar enamorado, ocurre cuando nuestra serotonina baja a menos del 40 %. Esto se midió en cobayos que aseguran piensa en el ser amado al menos cuatro horas por día. ¿El amor loco? Hace subir la dopamina. Por lo tanto si usted tiene propensión al amor loco, se trata sin duda de que tiene una pequeña falta de ese lado. Por el contrario, si usted permanece con la misma persona, es porque su tasa de ocitocina, llamada la hormona del amor…En resumen, se retranscriben sus emociones en términos cuantitativos, y el juego está hecho. Esta cuantificación enloquecida, que es un puro simulacro del discurso científico, se extiende por todas partes. Constituye la felicidad de la administración, la justifica, la alimenta, la incita a recubrir todos los aspectos de la vida.

¿Todo debe arrojarse en el cognitivismo?

!Oh sí ! Es una ideología que mimetiza las ciencias duras. Pero si se ha extendido tan ampliamente, es porque expresa algo muy profundo, una mutación ontológica, una transformación de nuestra relación con el ser. Hoy, no estamos seguros de que algo exista si ese algo no es cifrable. La cifra se ha vuelto la garantía del ser. El psicoanálisis también descasa sobre la cifra, pero en el sentido del mensaje cifrado. Explota las ambigüedades de la palabra. En este sentido está en el polo opuesto del cognitivismo, a este le es insoportable.

Usted señala igualmente que esta ideología de la cifra está en vías de imponerse en la universidad…

La evaluación hizo su entrada en la universidad hace veinte años, pero hay un salto cuantitativo con la Agencia de evaluación de la investigación y de la enseñanza superior (la AERES). Es muy reciente: fue creada por la ley del 18 de abril de 2006 e instalada el 21 de marzo. Desde 1985, los organismos encargados de la evaluación se han multiplicado, pero los universitarios e investigadores estaban representados en sus direcciones, y habían aprendido a vivir con ello. Se acabó. Todo ha desaparecido en provecho de una agencia única, "autoridad administrativa independiente" que cubre el territorio nacional. Actúa bajo la autoridad de un consejo bastante raro, el ministerio nombra a los miembros por decreto. Ningún miembro elegido. Del mismo modo, el "delegado" nacional, responsable de cada disciplina, no emana, de ningún modo, de la comunidad de los investigadores, es designado por el presidente de la agencia. El sistema fue concebido por el Pr Jean-Marc Monteil, eminente psicólogo social ognitivista. Está encargado de la misión del gabinete del Primer ministro, mientras que la Agencia es presidida por el Pr Jean François Dhainaut, especialista en biotecnología. Delegado nacional para la psicología: el Pr Michel Fayol, sucesor del Pr Monteil en la universidad de Clermont-Ferand, la única de esa talla donde la psicología clínica es rigurosamente amordazada desde hace años. El Pr. Monteil me explicó sin risa que era en razón de su incompetencia notoria en la materia. La Aeres es un monstruo burocrático hipercentralizado y particularmente opaco: nada que ver con América. Recuerda más bien a la difunta Unión Soviética.

¿Cuál es el objetivo ? ¿Expulsar al psicoanálisis de la universidad?

El objetivo es rentabilizar la investigación. El resultado será muy diferente. En nombre de la planificación total y de la objetividad perfecta, se ejerce el sadismo sobre los universitarios y los investigadores. Se expanden pasiones tristes – inquietud, pérdida de estima de sí, depresión -, al mismo tiempo que con una dulce voz dicen. "Por favor, no tengan miedo!" Y al mismo tiempo, Sarkozy promete hacer de las universidades lugares de efervescencia intelectual. Esta usina a gas se romperá la cara, por supuesto, pero será mejor que sea lo antes posible. Aparte de esto, no solo el psicoanálisis es insoportable para los cognitivistas, es el método clínico, porque apunta a lo singular, en tanto que ellos solo juran sobre la estadística. Tienen horror del sujeto, no conocen más que "al hombre sin cualidad", como decía Musil.

Pero siempre ha habido un combate entre los clínicos y los cognitivistas…

Desde siempre, los clínicos tenían a los estudiantes y los cognitivistas tenían los títulos unviersitario. Lo que cambió, es que hoy los cognitivistas, amparados en su posición administrativa, intentan erradicar a sus competidores. Y lo lograrán, salvo si la tutela política reconoce que la unidad de la psicología es de ahora en más un mito. Entonces, se pondrá de un lado al psicoanálisis, la psicología clínica y la psicopatología. Y del otro a la psicología experimental y cognitivista. Cada dominio con sus competencias propias. A falta de lo cual, el psicoanálisis desaparecerá muy rápido de la universidad. Es lo que le expliqué a Valérie Pécresse, invitado por ella, y es lo suficientemente inteligente como para no permanecer en la memoria como la Atila del psicoanálisis.

¿Está es psicoanálisis en estado de defenderse ?

«Vivamos felices, vivamos escondidos », esta era la divisa de los psicoanalistas. Esto no se sostiene más. Replegarse en su terreno sería mortal para el psicoanálisis, pues ya no tiene terreno, simplemente. En resumen, los psicoanalistas no podrían dispensarse de tomar parte del debate público.

Además existen las prácticas. Hay que innovar. Cada vez más practicantes analizados reciben a sus pacientes en las instituciones. El psicoanalista está en camino de reinventarse. Constatamos que pueden producirse efectos analíticos en otras partes y no solo en el consultorio privado. Hace cuatro años que la Escuela de la causa freudiana ha abierto un centro psicoanalítico de consulta y tratamientos, en el Xmo distrito de París, que recibe gratuitamente a todo el que llega. Esto se extendió como un reguero de pólvora: con iniciativas locales, otros diez centros se han abierto en Francia. Cuatro en España, y también en Italia. En vista de los resultados, los poderes públicos los sostienen cada vez más. Esto testimonia una sorprendente evolución de las mentalidades. Logra alcanzar lo que Freud quiso hacer, dispensarios gratuitos

Usted no habla de la amenaza de la psiquiatría biológica y del peso preponderante de los medicamentos…

El psicoanálisis no es la cientología. El recurso a los psicotrópicos no está proscrito por principio.

¿Que pensó usted de la campaña nacional sobre la depresión?

Es Knock a la milésima potencia. Un discurso masificante que trata de penetrar en lo más profundo de cada uno, para remodelar el sentido de sus emociones más íntimas. La ministra de Salud debió darse cuenta de que algo no andaba porque dio su auspicio a un coloquio que organizo sobre el tema.

Dejemos a los cognitivistas. ¿Puede haber miradas de evaluación sobre las prácticas analíticas??

La cultura de la evaluación es un señuelo. Se apela a ella para cumplir bajas necesidades bajo la cubierta de la objetividad. Se hace como si el saber absoluto posara su dedo sobre usted y le indicara lo que usted vale: usted solo tiene que decir amén. En la práctica, la evaluación está siempre en manos de una claque que hace sus cuentas. Es un procedimiento de tipo soviético. Es la última resistencia a la ley del mercado.

¿Usted prefiere las reglas del mercado?

Si hubiera que elegir entre la evaluación y el mercado, preferiría aún el mercado. Para evaluar el departamento de psicoanálisis de París VIII, que es el líder mundial para el psicoanálisis de orientación lacaniana, nos envían algunos desdichados cognitivistas que, ellos, van a remolque de la psicología americana: nos toman por chiflados. Nosotros los consideramos nulos.

Le control o el pase,¿ no es sin embargo una forma de evaluación?

Una elucidación, no es una evaluación. No se trata de ubicar valores sobre una escala preestablecida, sino de volverse disponible para la sorpresa del acontecimiento singular. El psicoanálisis es algo a medida, no la confección en masa. Dicho esto, en psicoanálisis, se nos juzga todos los días por sus resultados, pero no por expertos: sino por los que lo utilizan, por el consumidor.

¿Como reaccionó usted a la grilla de evaluación de los ministros, sugerida por el presidente de la Republica?

Folklórica. Nadie lo toma en serio. Es para desembarazarse de los ministros perezosos o que dejaron de gustar. Siendo así, el sarlozysmo es un muy curioso voluntarismo, que oscila entre el estatismo y el liberalismo. Napoleón o Raymosn Aron, Sarkozy no eligió, y eso vira a la confusión. Los socialistas, eligieron. El PS fue fragmentado en bandas, todos sus expertos son hiper evaluacionistas. Se convirtió en el partido del "hombre sin cualidades", el portavoz de los altos funcionarios: "¿El interés general? Nos conoce, vamos a calculárselos" No es seguro que la izquierda pueda ahorrarse su disolución si quiere renacer un día.

[DE AMP-UQBAR-TLN N° 371 Numéro Extraordinaire]

Traducción: Silvia Baudini

1- El congitivismo designa una corriente de investigación científica que sostiene la hipótesis de que el pensamiento es un proceso de tratamiento de la información.